
Efecto
fotovoltaico
Para producir
electricidad solar, es necesario
contar con un panel solar compuesto por una o más celdas
solares. Cuando la luz del sol cae sobre una celda solar, el material
de la misma absorbe algunas de las partículas de luz, denominadas
fotones. Cada fotón contiene una pequeña cantidad
de energía. Cuando un fotón es absorbido, se da
inicio a un proceso de liberación de un electrón
en el material de la celda solar. Dado que ambos lados de una
celda solar están eléctricamente
conectados por un cable, una corriente fluirá en el momento
en que el fotón es absorbido. La celda solar genera, entonces,
electricidad, que puede ser utilizada inmediatamente o almacenada
en una batería.
El
principio de la electricidad solar
Mientras las
celdas solares permanecen expuestas a la luz, este proceso de
liberación de electrones continua y, por ende, el proceso
de generación de electricidad. Los materiales capaces de
generar este efecto fotovoltaico son los denominados semiconductores.
En un proceso de producción especial, las celdas solares
son fabricadas de estos materiales semiconductores.
Un panel
solar puede producir energía limpia por un periodo
de 20 años o más. El desgaste se debe, principalmente,
a la exposición al medio ambiente. Un panel solar montado
apropiadamente constituirá una fuente de energía
limpia, silenciosa y confiable por muchos años.
Radiación
El sol emite
constantemente enormes cantidades de energía; una fracción
de ésta alcanza la tierra. La cantidad de energía
solar que recibimos en un solo día resulta más que
suficiente para cubrir la demanda mundial de todo un año.
Sin embargo, no toda la energía proveniente del sol puede
ser utilizada de manera efectiva. Parte de la luz solar es absorbida
en la atmósfera terrestre o, reflejada nuevamente al espacio.
La intensidad
de la luz solar que alcanza nuestro planeta varía según
el momento del día y del año, el lugar y las condiciones
climáticas. La energía total registrada sobre una
base diaria o anual se denomina 'radiación' e indica la
intensidad de dicha luz. La radiación se expresa en Wh/m²
por día o, también, en kWh/m² por día.
Con el fin
de simplificar los cálculos realizados en base a la información
sobre radiación, la energía solar se expresa en
equivalentes a horas de luz solar plena. La luz solar plena registra
una potencia de unos 1,000 W/m²; por lo tanto, una hora de
luz solar plena equivale a 1 kWh/m² de energía.
Ésta
es, aproximadamente, la cantidad de energía solar registrada
durante un día soleado de verano, con cielo despejado,
en una superficie de un metro cuadrado, colocada en perpendicular
al sol.
La radiación
varía según el momento del día. Sin embargo,
también puede variar considerablemente de un lugar a otro,
especialmente en regiones montañosas. La radiación
fluctúa entre un promedio de 1,000 kWh/m² al año,
en los países del norte de Europa (tales como Alemania),
y 2,000 a 2,500 kWh/m² al año, en las zonas desérticas.
Estas variaciones se deben a las condiciones climáticas
y a la diferencia con respecto a la posición relativa del
sol en el cielo (elevación solar), la cual depende de la
latitud de cada lugar (orientación y ángulo de inclinación).
Orientación
La luz solar
viaja en línea recta desde el sol hasta la tierra. Al penetrar
la atmósfera terrestre, una parte se dispersa y otra cae
sobre la superficie en línea recta. Finalmente, una última
parte es absorbida por la atmósfera. La luz solar dispersa
se denomina radiación difusa o luz difusa. La luz del sol
que cae sobre la superficie sin dispersarse ni ser absorbida,
es, por supuesto, radiación directa. Como todos habrán
constatado gracias a los baños de sol y al trabajo al aire
libre, la radiación directa es la más intensa.
Un panel solar
genera electricidad incluso en ausencia de luz solar directa.
Por ende, un sistema solar generará energía aun
con cielo nublado. Sin embargo, las condiciones óptimas
de operación implican: la presencia de luz solar plena
y un panel orientado lo mejor posible hacia el sol, con el fin
de aprovechar al máximo la luz solar directa. En el Hemisferio
Norte, el panel deberá orientarse hacia el sur y en el
Hemisferio Sur, hacia el norte.
Por lo tanto,
en la práctica, los paneles solares deberán ser
colocados en ángulo con el plano horizontal (inclinados).
Cerca del ecuador, el panel solar deberá colocarse ligeramente
inclinado (casi horizontal) para permitir que la lluvia limpie
el polvo.
Una pequeña
desviación en la orientación no influye significativamente
en la generación de electricidad, ya que durante el día
el sol se translada en el cielo de este a oeste
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