
Orientación
La
luz solar viaja en línea recta desde el sol hasta la tierra.
Al penetrar la atmósfera terrestre, una parte se dispersa
y otra cae sobre la superficie en línea recta. Finalmente,
una última parte es absorbida por la atmósfera.
La luz solar dispersa se denomina radiación difusa o luz
difusa. La luz del sol que cae sobre la superficie sin dispersarse
ni ser absorbida, es, por supuesto, radiación directa.
Como todos habrán constatado gracias a los baños
de sol y al trabajo al aire libre, la radiación directa
es la más intensa.
Un
panel solar genera electricidad
incluso en ausencia de luz solar directa. Por ende, un sistema
solar generará energía aun con cielo nublado. Sin
embargo, las condiciones óptimas de operación implican:
la presencia de luz solar plena y un panel orientado lo mejor
posible hacia el sol, con el fin de aprovechar al máximo
la luz solar directa. En el Hemisferio Norte, el panel deberá
orientarse hacia el sur y en el Hemisferio Sur, hacia el norte.
Por
lo tanto, en la práctica, los paneles solares deberán
ser colocados en ángulo con el plano horizontal (inclinados).
Cerca del ecuador, el panel solar deberá colocarse ligeramente
inclinado (casi horizontal) para permitir que la lluvia limpie
el polvo.
Una
pequeña desviación en la orientación no influye
significativamente en la generación de electricidad, ya
que durante el día el sol se translada en el cielo de este
a oeste.
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